15.2.07

Educación: Entre el espejismo y la realidad

En estos meses de verano quien sale a la carretera rumbo a la playa o a algún lugar del país, la fuerte brillantez del sol hace que la cinta asfáltica produzca la sensación en quien conduce o va de pasajero que se va acercando directamente a una corriente de agua y cuando llegábamos al lugar este se volvía a alejar. Es el espejismo, recordamos.

Ilusión óptica, espejismo es lo que estamos viviendo en estos días desde el discurso oficial sobre educación. Y esto va reforzado por las encuestas que nos dicen que por fin estamos dando pasos firmes en la educación del país. Así hacen creer los medios y los generadores de opinión que las cosas están mejorando en educación. Estamos en el mejor de los mundos y vamos rumbo a alcanzar la ansiada calidad y a salir de los últimos lugares de la tabla de las naciones evaluadas.

Esa sensación de sentirnos ganadores es un espejismo, una ilusión. Si recordamos qué ha ocurrido desde el segundo semestre 2006 a los días de este nuevo año referente a nuestra educación, tendremos que todas las medidas tomadas son impositivas, verticales, centralistas, en donde el maestro es el que recibe toda la responsabilidad y debe cargar con la situación en que nos encontramos. Ninguna autocrítica ni toma de cuentas a quienes tuvieron la responsabilidad de dirigir la educación nacional. Nos encontramos hoy con que en el Ministerio de Educación cambiaron de personas en algunos cargos, pero en la realidad, siguen en sus puestos casi el mismo equipo técnico que tuvo en sus manos la educación nacional.

En este escenario que se tornó monocorde al término de un período y ante la falta de una rendición de cuentas transparente, es el Presidente de la República quien toma la iniciativa de iniciar ciertos cambios en el sector. Estos cambios, que a su buen saber y entender deben hacerse, pasan en primer lugar por realizar una prueba de evaluación a todos los docentes a nivel nacional. El sustento discursivo es acatado por ser orden política. Los técnicos y académicos opinaron que era una barbaridad lo que se haría y lo mínimo que lograron fue un matiz en el concepto: la evaluación sería censal. Ninguna de las autoridades ni técnicos hizo cuestión de estado por esta medida. Dicen que el silencio es cómplice y cada uno en su propio fuero interno sabrá qué tanto aportó para que se atropelle al docente y se siga manoseando la educación del país.

Las medidas posteriores a la evaluación censal, tienen que ver ahora con los alumnos postulantes a los Institutos Superiores Pedagógicos. Mediante las normas legales pertinentes, se decreta que habrá un examen nacional sobre conocimientos generales básicos y será eliminatorio. Sólo pasarán a un segundo examen que será regional aquellos que logren alcanzar la nota aprobatoria de 14 en las escala vigesimal.

Los Institutos Superiores Pedagógicos Públicos y Privados preparan anualmente de acuerdo a lo normado en los meses de enero y febrero sus actividades relacionadas con el examen de ingreso de los postulantes. Cuando ya hicieron una inversión de tiempo, recursos y algunos hasta distribución de un cuadro de horas, se emite esta nueva norma del examen nacional. Otra vez manu militari se actúa en un tema tan delicado, como es el examen de ingreso a dichos institutos y se interrumpe, sin previo aviso, el proceso que ya habían iniciado dichas instituciones.

En paralelo a esto se espera el Plan de Capacitación Nacional que deben desarrollar las Universidades, previo contrato con el Ministerio de Educación. ¿En qué consiste dicho Plan? ¿Qué contenido tendrá? No existen trascendidos aún, pero consideramos que debe haber mucha transparencia en las medidas que se tomen. ¿Qué pasará con los docentes que no rindieron la prueba de evaluación? ¿Cuál es el resultado de las pruebas que se tomaron a los alumnos de segundo grado? Nada se sabe aún.

Para terminar la semana que pasó en la página web del Ministerio de Educación se menciona la siguiente medida: “MÁS DE MIL ESPECIALISTAS SERÁN PREPARADOS PARA EL INICIO DEL AÑO ESCOLAR. Talleres macroregionales tendrán una duración de 12 días y se desarrollarán en todo el país, informó el viceministro de Gestión Pedagógica….” Y prosigue la nota: “Más de mil especialistas de las Direcciones Regionales de Educación (DRE) y de las Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL) participarán, desde el próximo lunes, en talleres donde se dará a conocer las normas del inicio del Año Escolar, la hora adicional de clases, el Plan Lector y el uso de los textos y materiales educativos que gratuitamente entregará el Ministerio de Educación en todo el país.”

La educación y sus cambios no pueden hacerse de esa manera antipedagógica, ni reducir el discurso a normas que deben cumplirse porque “con ellas alcanzaremos metas de mejores aprendizajes”. Vivimos en permanente espejismo sin tener en cuenta la realidad que interpela desde hace mucho, que las medidas que se toman desde Lima, no tienen sustento nacional pues no se consulta de manera profesional a las regiones. ¿Cómo se quiere desarrollar procesos de calidad en las regiones si a los que deben asumirlos no se les permite ser parte de las decisiones? ¿Cómo quiere alcanzarse indicadores de calidad si éstos son diseñados con criterios centralistas y ajenos a nuestra realidad intercultural?

Una semana más y quedan pocos días para el inicio de clases. Con espejismos sustentados con medidas verticales, en porcentajes brindados por las encuestas y sin escuchar a quienes sí saben de qué se trata cuando hay que decidir por una educación de calidad y que han producido el Proyecto Educativo Nacional, es una contradicción que en lugar de llevarnos dialécticamente al cambio, nos sigue llevando a la sima. ¿De quién es la responsabilidad? Lo que queda claro es que los maestros y maestras no tienen que ver nada en este asunto.

Luis Saravia saravia@telefonica.net.pe
Lima, 10 de febrero de 2007